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Tregua en El Salvador

Una frágil tregua entre las maras ha disminuido notablemente los actos de violencia. Pero, ¿podrá sostenerse?

by
Jaime Daremblum

Bio

June 5, 2012 - 1:12 pm
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Por otra parte, la tregua en El Salvador le ha dado al presidente Funes y a otras autoridades la oportunidad histórica de crear instituciones civiles y legales dignas de confianza y con capacidad de acción. Como apunta Rachel Schwartz, funcionaria de Diálogo Interamericano, “es difícil imaginar cómo los gobiernos centroamericanos podrían fortalecer el estado de derecho sin poner freno a las matanzas”. Sin duda, es prácticamente imposible crear instituciones sólidas en un país pobre en medio de una guerra interminable entre pandillas. Ahora que ha cesado, al menos temporalmente, el enfrentamiento armado entre las dos bandas más importantes del país, las autoridades salvadoreñas tienen más posibilidades de crear fuerzas policiales y órganos judiciales eficaces y dignos de confianza.

Como es lógico, hay funcionarios de Guatemala y Honduras que están vivamente interesados en estudiar la tregua salvadoreña y derivar de ella lecciones útiles para sus propios países, plagados de violencia. Las condiciones de esos dos países pasaron hace ya tiempo su punto crítico. En una entrevista reciente publicada en el New York Times,  el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina, ex general y político conservador que fue elegido en 2011, dijo, con respecto a la lucha contra los carteles de la droga: “Si no hay innovaciones, si no vemos nada verdaderamente diferente de lo que hemos estado haciendo hasta ahora, entonces esta guerra está en camino a la derrota”. (Es más. En un informe publicado en 2010 sobre el clima de seguridad en Guatemala, el historiador Hal Brands, de la universidad de Duke, observaba: “la influencia de actores criminales, no estatales, rivaliza o aun supera la del gobierno en hasta un 40 por ciento del país”.) Con respecto a Honduras, ese país tiene ahora la tasa de asesinatos más alta del mundo y, de acuerdo con un análisis del Banco Mundial, el costo del crimen y la violencia equivale al  9,6 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto) del país.

Es importante subrayar, una vez más, que las treguas entre pandillas no representan una verdadera solución a largo plazo para los problemas de seguridad que afligen a Centroamérica. Ante todo, países como Belice, El Salvador, Guatemala y Honduras necesitan desarrollar instituciones civiles y legales más sólidas y con mayor transparencia. Pero ninguna institución de calidad podrá surgir hasta que la violencia se reduzca a un nivel manejable. La tregua entre MS-13 y Barrio 18 ha hecho posible esa reducción. ¿Aprovecharán la ocasión las autoridades salvadoreñas?

 

El embajador Jaime Daremblum es director del Centro de Estudios de América Latina en el Hudson Institute.

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Jaime Daremblum, who served as Costa Rica’s ambassador to the United States from 1998 to 2004, is director of the Center for Latin American Studies at the Hudson Institute.

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