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Pobreza y posibilidades en América Central

Guatemala y Nicaragua son dos de los países más pobres del Hemisferio Occidental. Pero, con una mejor conducción política y con mejores instituciones públicas, los dos países podrían ser mucho más prósperos.

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Jaime Daremblum

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September 29, 2011 - 12:00 am
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Éste es momento de elecciones en América Central. El 11 de septiembre, mientras Estados Unidos rememoraba un aniversario sombrío, los guatemaltecos se dirigían a las urnas para elegir al próximo presidente. Ningún candidato recibió la mayoría de los votos, de modo que el 6 de noviembre habrá una segunda ronda electoral entre los dos candidatos más votados. El candidato con más posibilidades de triunfar es el conservador Otto Pérez Molina, general retirado y antiguo jefe de inteligencia militar, que estuvo a la cabeza de todos los candidatos con un 36 por ciento del voto en la primera ronda. El mismo día que los Guatemaltecos tendrán que elegir entre Pérez Molina y el empresario centrista Manuel Baldizón, los nicaragüenses decidirán si el líder sandinista Daniel Ortega pasará otros cinco años en el palacio presidencial. Muchos esperan que Ortega gane con facilidad la reelección, aunque la política nicaragüense es absolutamente imposible de predecir y, por eso mismo, no debemos descartar la posibilidad de una sorpresa de último momento.

El resultado de la elección en Guatemala determinará el modo en el que una ciudadanía agobiada de problemas responde a una crisis de seguridad cada vez más grave. En Nicaragua, el resultado puede llevar a una mayor erosión de la democracia constitucional. En cada caso, el candidato que triunfe el 6 de noviembre estará a cargo de gobernar uno de los países más pobres del Hemisferio Occidental. Sin embargo, a pesar de su muy arraigada pobreza, tanto Guatemala como Nicaragua tienen enormes posibilidades que aun no han sido explotadas. Con una mejor conducción política y con mejores instituciones públicas, los dos países podrían ser mucho más prósperos.

Para empezar, los dos países pueden alardear de sus abundantes atracciones turísticas, incluidos los volcanes, las montañas, las selvas tropicales y las playas. Guatemala tiene también magníficas ruinas mayas (particularmente, las ruinas de Tikal); Nicaragua, por su parte, alberga ciudades coloniales como Granada y León. Guatemala es un importante importador de azúcar y bananas; Nicaragua es un importante exportador de carne. Los dos países son importantes exportadores de café. Desde 2006, Guatemala y Nicaragua se han beneficiado de un acceso preferencial a los mercados de los Estados Unidos bajo los términos del Tratado de Libre Comercio de América Central. Los dos países tienen una población joven y en rápido crecimiento. Cada uno podría transformarse en un destino atractivo para la inversión extranjera.

De hecho, de acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, “Guatemala tiene el potencial de convertirse en el centro más importante de inversión extranjera directa (FDI en inglés) en América Central, dada su estabilidad macroeconómica, la escala de su mercado interno y su ubicación geográfica, que facilita el comercio y el costo competitivo de la mano de obra”. Entre tanto, según el Miami Herald, la inversión extranjera en Nicaragua aumentó un 77 por ciento en los últimos cinco años. “Los inversores extranjeros ven un sinnúmero de oportunidades”, señala The Economist. “Entre otras cosas, ya se fabrican aquí los jeans Levis y los repuestos de BMW, gracias a los bajos costos de Nicaragua”.

Desafortunadamente, los dos países enfrentan serios obstáculos para un mayor desarrollo económico y una más rápida reducción de la pobreza. Guatemala ha sufrido una oleada de violencia criminal, causada por pandillas juveniles y por los carteles mexicanos de drogas (especialmente la organización conocida como “Los Zetas”). La tasa de homicidios en Guatemala es más del doble de la que se registra en México, y los carteles controlan de manera efectiva una porción substancial del territorio guatemalteco. De acuerdo con el analista de seguridad Hal Brands, en su estudio publicado en 2010, “la influencia de agentes criminales no estatales compite o supera la del gobierno en un 40 por ciento del país”. La situación llegó a ser tan crítica el año pasado que el presidente Álvaro Colom impuso el estado de sitio en la provincia norteña de Alta Verapaz, en la frontera con México. En mayo de este año, después de una masacre provocada por Los Zetas, Colom impuso el estado de sitio en Petén, otra provincia fronteriza en el norte del país. “En los primeros siete meses de 2011”, señala el Departamento de Estado norteamericano, “se registraron aproximadamente 42 asesinatos por semana sólo dentro de la Ciudad de Guatemala”.

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