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La falacia de Cuba

El cese del embargo de Estados Unidos contra Cuba no produciría la instauración de la democracia en La Habana

by
Jaime Daremblum

Bio

June 19, 2012 - 12:57 pm
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El arresto de Gross en 2009 tuvo lugar dentro de una más vasta ofensiva del gobierno cubano contra la disidencia interna; acontecimientos recientes confirman que los dirigentes de oposición siguen siendo asediados por el régimen. A principios de este mes, un prominente disidente cubano conocido como “Antúnez” testificó, en teleconferencia, ante el Senado de los Estados Unidos e inmediatamente después fue arrestado y brutalmente atacado por las fuerzas de seguridad cubanas. De acuerdo con el Miami Herald, a Antúnez lo golpearon y le echaron gases lacrimógenos en la celda de una cárcel de la policía antes de dejarlo por fin en libertad.

Cómo podrían los Estados Unidos tener nunca relaciones cordiales con un gobierno que atacó de manera brutal y descarada a un activista por la democracia dos días después de que testimoniara ante el Senado? Además, si el régimen de Castro quisiera realmente tener mejores relaciones con Washington, ¿por qué incurriría en una conducta tan manifiestamente hostil?

Y esto nos trae una vez más al tan calumniado embargo de los Estados Unidos. ¿Es el embargo profundamente impopular en América Latina? Sin duda. ¿Es el embargo la principal barrera para que se rompa el hielo en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos? De ninguna manera. La mayor barrera es el régimen cubano mismo, que se niega a poner en efecto las reformas políticas más básicas o a respetar los derechos humanos más fundamentales. De hecho, a pesar de los bombos y platillos que festejaron las modestas reformas económicas de Raúl Castro —que el economista cubano disidente Oscar Chepe describió como “demasiado pocas, demasiado limitadas, demasiado tarde”—, el gobierno de Cuba es todavía uno de los más represivos de la tierra. Cuando el Papa Benedicto XVI visitó la isla en marzo, un alto funcionario cubano declaró a la prensa: “Estamos poniendo al día nuestro modelo económico, pero no estamos hablando de reforma política”.

Algunos de los críticos del embargo arguyen que el turismo y la inversiones estadounidenses terminarían por derrocar a la dictadura o forzarla a celebrar elecciones libres. Esos críticos no entienden bien la naturaleza de la tiranía cubana. Si los dirigentes comunistas no quieren hacer reforma política, no habrá reforma política. Basta con preguntarles a todos los países de Europa que han estado enviando turistas e inversiones a Cuba durante años. De acuerdo con una publicación del sitio web de la Unión Europea, “la UE es el más grande socio comercial de Cuba, donde la mitad de la inversión extranjera directa y más de la mitad de los turistas proceden de Europa”.

En un artículo publicado en la revista New Republic en 1999, el periodista Charles Lane dijo, mejor de lo que yo podría: “No habrá ningún ‘deshielo’ significativo en las relaciones con Cuba ni ciertamente ninguna apertura democrática en la isla, hasta que surja un Gorbachev cubano. Entre tanto, deberíamos quizá hacer la siguiente oferta permanente: levantaremos el embargo, daremos ayuda masiva para reconstruir la economía cubana y devolveremos la base norteamericana de Guantánamo, si Fidel Castro simplemente celebra una elección nacional libre, multipartidaria, supervisada por observadores internaciones, tal como lo hacen todos los otros países de América Latina. Y deberíamos dejarlo que rechace la oferta e intente entonces explicar, a su pueblo y al mundo, por qué lo hizo”.

Raúl Castro no es el Gorbachev de Cuba. Pero cuando Raúl (que tiene ahora 81 años) y Fidel (que tiene casi 86) finalmente mueran, podrán surgir y tomar el poder genuinos reformistas políticos. Sólo entonces será posible que se dé una verdadera distensión en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Raúl Castro is not the Cuban Gorbachev. But when he (age 81) and Fidel (nearly 86) finally die, genuine political reformers may emerge and take power. Only then will a true U.S.-Cuban détente be possible.

El embajador Jaime Daremblum es director del Centro de Estudios de América Latina en el Instituto Hudson.

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Jaime Daremblum, who served as Costa Rica’s ambassador to the United States from 1998 to 2004, is director of the Center for Latin American Studies at the Hudson Institute.

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