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La democracia puesta a prueba en América Latina

¿Se alzarán las más influyentes democracias de la región en defensa del gobierno constitucional en Venezuela?

by
Jaime Daremblum

Bio

January 23, 2013 - 2:24 pm
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El sucesor designado de Chávez es Nicolás Maduro, que se desempeña actualmente como vicepresidente. Con su mentor confinado a una cama de hospital en Cuba, Maduro surge ahora como mandatario de facto de Venezuela. La semana pasada, por ejemplo, Maduro pronunció un discurso sobre el estado de la nación pero, al mismo tiempo, insiste en que Chávez, aunque sufre de cáncer, se recobrará en algún momento de su incapacidad actual. A medida que pasan las semanas, disminuye el  número de venezolanos que aun cree esas palabras.

Bajo la constitución bolivariana, la ausencia temporal de un presidente exige que el vicepresidente asuma el más alto cargo de gobierno en Venezuela, mientras que una ausencia permanente exige que el presidente de la Asamblea Nacional desempeñe el cargo hasta que se elija a un nuevo presidente. De ese modo, si el gobierno realmente cumpliera con la ley, o Maduro o Diosdado Cabello habrían asumido formalmente el poder. En cambio, ambos funcionarios afirman categóricamente que Chávez sigue a cargo del gobierno, y ambos han ignorado por completo los legítimos argumentos constitucionales presentados por la oposición democrática.

Si los demócratas venezolanos esperaban recibir apoyo significativo del resto de América Latina, sus esperanzas han sido defraudadas. A nadie parece inquietarle particularmente el hecho de que el régimen de Chávez haya violado de manera ostensible la constitución y haya en efecto ejecutado un “golpe institucional”. Lamentablemente, la silenciosa aquiescencia de la región no es una gran sorpresa.

Durante muchos años ya, América Latina ha mantenido un irrisorio doble estándar. Cuando a un matón pro-Chávez como Manuel Zelaya o a un izquierdista como Fernando Lugo los destituyen legal y constitucionalmente de su cargo, Venezuela y sus secuaces (Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua) lanzan indignadas denuncias y usan la intimidación para forzar a otros países a que los sigan. En cambio, cuando un miembro de la pandilla de Chávez lanza un genuino ataque contra la democracia, la región guarda casi completo silencio.

Este doble estándar animó a Daniel Ortega a robar las elecciones en Nicaragua. Animó a Rafael Correa a perseguir a periodistas en Ecuador. Animó a Evo Morales a tratar con brutalidad a sus críticos en Bolivia. Animó a Cristina Kirchner a mentir sobre datos económicos y a hacer guerra contra los medios de comunicación de oposición en Argentina. Y animó, por último, a Chávez y a sus seguidores a destruir sistemáticamente la democracia en Venezuela.

No nos equivoquemos. La actual crisis constitucional de Caracas no es simplemente un dilema para Venezuela. La crisis pone a prueba si América Latina está dispuesta a alzarse en defensa de la democracia. Ahora mismo, la región no está pasando esa prueba.

El embajador Jaime Daremblum es investigador principal y director del Centro de Estudios de América Latina en el Instituto Hudson.

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Jaime Daremblum, who served as Costa Rica’s ambassador to the United States from 1998 to 2004, is director of the Center for Latin American Studies at the Hudson Institute.

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