Debemos notar también que muchos países sudamericanos tienen una numerosa población árabe. Por ejemplo, unos 300.000 ciudadanos palestinos viven en Chile, comparados con sólo 30.000 judíos. Argentina tiene 3 millones y medio de habitantes de origen árabe, pero sólo 182.000 judíos. Brasil tiene un millón y medio de árabes, pero menos de 96.000 judíos. Estas cifras no puede separarse de la ola reciente de reconocimiento del estado palestino.

Finalmente, la teocracia iraní ha expandido considerablemente su presencia estratégica en el Hemisferio Occidental, gracias, sobre todo, a su alianza con Venezuela, pero tambien gracias a su floreciente asociacion con Bolivia, Ecuador y Nicaragua, países gobernados por regímenes populistas de izquierda.(El mes pasado, el ministro de relaciones exteriores ecuatoriano Ricardo Patiño declaró que “Irán es uno de los más importantes aliados estratégicos de Ecuador en el terreno político y económico”, y agregó: “queremos que se pongan en funcionamiento todos nuestros acuerdos y proyectos conjuntos”.) Entre tanto, a cambio de concesiones económicas, el gobierno argentino, según se informa, ha ofrecido suspender las investigaciones de dos atentados terroristas respaldados por Irán que tuvieron lugar en Buenos Aires contra la embajada de Israel, en 1992, y contra el Centro Comunitario Judío AMIA, en 1994. (Los dos ataque dejaron cientos de muertos y heridos.) Las relaciones económicas con América Latina le han servido a Irán para soportar mejor el peso de las sanciones globales destinadas a poner freno a su programa nuclear, que representa un peligro existencial para el estado judío. Además, un informe del ministerio de relaciones exteriores de Israel, obtenido por la agencia Associated Press, indicaba que Venezuela y Bolivia están suministrando uranio a Irán.

La campaña iraní en America Latina debería dar mayor impulso a los diplomáticos israelíes para que reaviven sus esfuerzon en la región. Israel fue durante demasiado tiempo un participante pasivo en los asuntos del Hemisferio. Afortunadamente, su actitud está cambiando. Y ni un minuto antes de lo que debería.

Jaime Daremblum fue embajador de Costa Rica en los Estados Unidos desde 1998 hasta 2004 y es ahora director del Centro de Estudios de América Latina en el Instituto Hudson.

(Traducido al español por Inés Azar.)