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India en América Latina

Sin lugar a dudas, la creciente presencia del gigante del sudeste asiático en el Hemisferio Occidental beneficia por igual a América Latina y a los Estados Unidos.

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Jaime Daremblum

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September 14, 2011 - 12:00 am
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La rivalidad entre China y la India — la más populosa dictadura y la más populosa democracia del mundo contemporáneo respectivamente — será uno de los rasgos definitorios de la geopolítica del siglo XXI. China abrió su economía más de una década antes de que lo hiciera la India y, por eso, tiene una clara ventaja en la lucha global por ejercer influencia económica. Pero el gigante del sudeste asiático está ganando terreno rápidamente frente a su vecino del norte y, a más largo plazo, su sistema democrático parece mucho más estable que el modelo autocrático chino. Cuando evalúan la estrategia global de los Estados Unidos en Asia, los decisores políticos norteamericanos ven a la India como un importante contrapeso frente a China. En una zona más cercana, la India puede también servir para morigerar la influencia económica de China en América Latina.

Según un informe de la Agencia France-Presse, “el crecimiento del comercio bilateral de China con América Latina es el mayor que se haya registrado en cualquier región del mundo — asombrosamente, el volumen de ese comercio se ha multiplicado 18 veces durante la última década.” La demanda china de materias primas ha dado considerable impulso al crecimiento del producto interno bruto (PIB) en Argentina, Brasil, Chile, Perú y otros países ricos en recursos naturales, en los que, por esa razón, millones de personas han salido de la pobreza. Estos beneficios económicos merecen que los celebremos. Pero la creciente huella de Pekín en el hemisferio ha producido en Washington preocupaciones en materia de seguridad, porque las ambiciones políticas y militares de China siguen siendo muy poco claras. Por otra parte, China está ayudando a apuntalar al régimen de Hugo Chávez en Venezuela y está expandiendo además su cooperación con los acólitos de Chávez en Bolivia y en Ecuador, mientras fortalece sus lazos con el gobierno de Castro.

El recién descubierto interés de Pekín en el Hemisferio Occidental ha producido justificada sorpresa, pero la creciente actividad de la India en la región beneficia por igual a América Latina y a los Estados Unidos. En un número reciente del American Quarterly, el politólogo Jorge Heine y el diplomático hindú R. Viswanathan observan que el volumen del comercio entre la India y la región de América Latina y el Caribe (ALC) se multiplicó 8 veces entre 2000 y 2009, alcanzando un total de aproximadamente $20.000 millones. Por supuesto, esa suma resulta ínfima frente al volumen global del comercio de China con la región de ALC, que en 2008 alcanzó un total de $140.000 millones (según un análisis publicado en Latin Business Chronicle).

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