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El legado de Chávez en Venezuela

Un gobierno autocrático, una economía en ruinas y la tasa de homicidios más alta de América del Sur.

by
Jaime Daremblum

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January 8, 2013 - 4:36 pm
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Es indudable que Venezuela tenía serios problemas de crimen y violencia antes de que Chávez asumiera la presidencia. Pero, de acuerdo con el OVV, la tasa nacional de homicidios se ha más que triplicado desde que Chávez subió al poder en 1999. Nick Allen, corresponsal del Telegraph, señala que Venezuela tiene ahora más homicidios que los Estados Unidos y la Unión Europea juntos. Para dar un poco de perspectiva: la población combinada de los Estados Unidos y de los 27 países miembros de la UE (815 millones) es aproximadamente 28 veces mayor que la de Venezuela (29 millones). Como explica el periodista venezolano Francisco Toro, “la tasa de homicidios de Venezuela es inaudita en países de ingresos medios, para no hablar de los países ricos en petróleo, que se benefician de la entrada masiva de nuevos petrodólares”.

e ha dado apoyo a los narcoterroristas de las FARC colombianas y ha permitido que muchos de sus altos funcionarios se conviertan en verdaderos cabecillas del narcotráfico, el país está inundado de drogas, pandillas y armas de fuego. De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, entre 2007 y 2011, Venezuela ocupaba el puesto número 15 entre los grandes importadores de armas de todo el mundo, habiendo adquirido un 555 por ciento más de armas de las que había adquirido en el período de cinco años anterior. Esa acumulación de armas, financiada por los rusos, ha permitido que Chávez equipe a millares de combatientes paramilitares con rifles de asalto AK-47. Estas fuerzas paramilitares constituyen la así llamada “milicia bolivariana”, que tiene como función defender la revolución de Chávez e intimidar a sus opositores.

Como podemos imaginar, ha habido tensiones entre la milicia y las fuerzas armadas oficiales de Venezuela. La muerte de Chávez aumentará esas tensiones. Y producirá también mayor inquietud con respecto a la “cubanización” de tantas instituciones venezolanas. (A principios de 2010, varios antiguos partidarios de Chávez publicaron una carta en la que denunciaban el hecho de que “instituciones como el ejército habían sido distorsionadas por la incursión de elementos externos”, entiéndase cubanos.) La disputa sobre la cubanización podría volverse especialmente feroz si Nicolás Maduro, el acólito de Castro y sucesor designado de Chávez, sube al poder y gobierna como “un títere de La Habana” (para citar la reciente predicción de Gustavo Coronel, antiguo funcionario petrolero venezolano).
Maduro se desempeña actualmente como vicepresidente y también como ministro de relaciones exteriores. Ni Maduro ni Diosdado Cabello, que preside la Asamblea Nacional, tienen el magnetismo, o el talento político, o los fieles seguidores que tiene Chávez. Y sin embargo, los dos parecen decididos a mantener elementos clave de la revolución de Chávez y han mostrado —tanto uno como el otro— una total indiferencia por la constitución de Venezuela en sus declaraciones sobre la posposición de la fecha en la que Chávez debía asumir el poder (fijada originalmente para el jueves 10 de enero). Queda por verse si Maduro y Cabello podrían encontrarse finalmente trabados, con sus respectivas facciones pro-Chávez, en una lucha por el poder.

¿Y qué de las relaciones entre Caracas y Washington? Informes periodísticos recientes indican que funcionarios de Estados Unidos y Venezuela intentan actualmente conseguir un acercamiento bilateral, incluido el restablecimiento de embajadores. Pero es difícil ver cómo Washington podría tener algún tipo de relación “normal” con un régimen que cobija a cabecillas de la droga, trata con brutalidad a opositores políticos, confisca la propiedad privada, acumula armamento ruso, amenaza a sus vecinos y ayuda a Irán a eludir las sanciones internacionales.
La esperanza de los demócratas venezolanos es que a la muerte de Chávez la sigan elecciones nacionales en las que el líder de oposición Henrique Capriles salga victorioso. A pesar de haber perdido frente a Chávez por un margen de 11 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales de octubre de 2012, Capriles sigue siendo ampliamente popular y el 16 de diciembre ganó una vez más las elecciones  para gobernador de Miranda, el segundo estado con mayor población de Venezuela
Por el momento, todo en Venezuela es enormemente incierto e inestable. Y esa es otra desafortunada consecuencia de la revolución autocrática de Chávez—una revolución que ha transformado a una nación con alta riqueza petrolera en una tierra de crimen, favoritismo y caos.

El embajador Jaime Daremblum es director del Centro de Estudios de América Latina en el Instituto Hudson.

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Jaime Daremblum, who served as Costa Rica’s ambassador to the United States from 1998 to 2004, is director of the Center for Latin American Studies at the Hudson Institute.

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