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El club de admiradores de Chávez

Las elecciones en Venezuela tendrán repercusiones en toda América Latina y aun más allá

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Jaime Daremblum

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October 2, 2012 - 3:02 pm
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Para Venezuela, lo que está en juego es obvio: si a Hugo Chávez lo declaran ganador en las elecciones presidenciales del domingo, las fuerzas de la democracia sufrirán un golpe devastador. Suponiendo que sobrevive el cáncer, una vez reelegido, Chávez podrá consolidar su autocracia de izquierda, ampliar las milicias leales al gobierno, expandir el control que ejerce en los medios de difusión, nacionalizar un número aun mayor de empresas e intensificar la persecución política. Si Chávez roba abiertamente las elecciones, como Mahmoud Ahmadinejad robó las elecciones en Irán en 2009, es posible que los venezolanos respondan con protestas masivas que podrían producir una violencia letal. Prominentes partidarios del régimen, incluidos Henry Rangel Silva,  el ministro de defensa de Venezuela, y Adán Chávez, hermano del presidente y gobernador del estado Barinas, han indicado que una victoria de la oposición podría incitar un golpe militar o una lucha armada. El mismo Chávez ha advertido que podría desencadenarse una guerra civil.

El hombre que intenta poner fin a la revolución bolivariana, restaurar una genuina democracia, reducir la corrupción endémica y reconstruir la economía privada de Venezuela es Henrique Capriles, de 40 años de edad, ex gobernador del estado Miranda, que tiene la segunda mayor población de todo el país. Chávez, que tiene ahora 58 años, nunca tuvo que enfrentar un contendiente tan formidable ni una oposición tan unificada como los que enfrenta en este momento. Capriles es un político de centro con gran magnetismo al que, como informa el Sunday Telegraph, “asedian mujeres entusiastas que lo abrazan y a menudo le acarician la cara con cariño en las reuniones de oposición”. Capriles encabeza una coalición de partidos que están en contra de Chávez y a favor de la democracia y que se han unido para salvar a su país de la dictadura y de la ruina económica.

Una vez más, no sabemos si Capriles tendrá una verdadera oportunidad de ganar las elecciones. Las instituciones políticas más importantes del país (la corte suprema, la legislatura, el consejo electoral) están supeditadas a Chávez, que ha violado todas las normas que rigen las campañas electorales sin mayores consecuencias. De hecho, grupos de matones chavistas se han dedicado a crear disturbios en las reuniones de la  oposición y seguramente tratarán de intimidar a los votantes el domingo. Mientras millones de venezolanos están insatisfechos con la inflación rampante y la escasez de comida, electricidad y vivienda, para no mencionar una de las tasas de homicidio más altas del mundo, el régimen del gobierno se ha embarcado en un derroche preelectoral de dinero que ha hecho que suba su índice de aprobación.

Y hablando de la popularidad de Chávez, su club de admiradores en el exterior espera ansiosamente los resultados del 7 de octubre. Esas elecciones le importan ciertamente a Cuba, que recibe aproximadamente 115.000 barriles de petróleo venezolano a bajo precio gracias a un programa conocido comoPetrocaribe. Capriles ha hecho voto de eliminar esos subsidios y ha declarado que, si lo elijen presidente, “ni un solo barril de petróleo se enviará a otros países”. Si Capriles ganara la elección y cumpliera su promesa, la economía de Cuba sufriría un impacto devastador. De modo que podemos estar seguros de que el régimen de Castro hará todo lo posible para mantener a Chávez en el poder y al petróleo en circulación. Por eso, La Habana ha enviadofuncionarios comunistas a Venezuela para que asistan en la administración de instituciones clave del país, como las fuerza armadas, la policía y los servicios de inteligencia.

Nicaragua es otro país miembro de Petrocaribe que se ha beneficiado de los generosos subsidios de petróleo de Venezuela. Como ha notado The Economist, Venezuela compra además productos de exportación de Nicaragua “a un precio considerablemente alto”. Por ejemplo, en agosto de 2011, el periódico El Universal, con sede en Caracas, informó que mientras le pagaba a sus propios agricultores 3.774 dólares por una tonelada de café, el gobierno venezolano estaba pagando 6.000 dólares por una tonelada de café importado de Nicaragua. Venezuela importa, además, una cantidad creciente de ganado de Nicaragua. El país recibe ahora más de un 12.5 por ciento del total de las exportaciones nicaragüenses, comparado con menos del 1 por ciento en 2007, el año en que el jefe sandinista Daniel Ortega retornó a la casa de gobierno.

Petrocaribe incluye, además, a muchos países pobres del Caribe que han llegado a depender peligrosamente del petróleo que Venezuela les vende con descuento. El programa explica, ciertamente, por qué  Antigua y Barbuda, Dominica y Saint Vincent y las Granadinas se han hecho miembros de laAlternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), controlada por Venezuela, y también por qué Santa Lucía y Suriname se han convertido en “miembros invitados especiales” de ALBA.
Bolivia se hizo miembro de ALBA en 2006; Ecuador se integró tres años después. Los dos países sudamericanos tienen presidentes definitivamente chavistas que han adoptado el modelo de populismo autoritario de Venezuela. Si a Chávez lo destituyeran de su cargo por medio de las urnas, Evo Morales (Bolivia) y Rafael Correa (Ecuador) sufrirían un considerable revés.

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