Get PJ Media on your Apple

Cuatro Años Más de Kirchner?

Una nueva victoria de Cristina Kirchner significa que continuará el izquierdismo autoritario que ha alimentado la inflación masiva, ha debilitado la democracia, ha reducido la libertad de expresión y ha empañado la imagen internacional de Argentina.

by
Jaime Daremblum

Bio

June 8, 2011 - 11:33 pm
Page 1 of 2  Next ->   View as Single Page

En algún momento este mes, Cristina Kirchner anunciará si se presenta, o no, a elecciones para tratar de ganar un segundo término como presidente de Argentina. Aunque públicamente ha dicho que aun no está decidida, todo el mundo espera que Kirchner busque la reelección. El voto tendrá lugar en octubre, y los partidos de oposición siguen estando completamente divididos. Entre tanto, los altos precios globales de la soya y los granos le han dado un fuerte estímulo a la economía argentina, que depende en gran medida de las exportaciones. Si la actual presidenta se postula para un segundo término, muy probablemente ganará la elección.

Lamentablemente, una nueva victoria de Kirchner significa que continuará el  izquierdismo autoritario que ha alimentado la inflación masiva, ha debilitado la democracia, ha reducido la libertad de expresión y ha empañado la imagen internacional de Argentina. Su reelección será una mala noticia para los titulares de bonos de Argentina, para sus empresarios privados, para los inversores extranjeros y para los Estados Unidos.

Para entender la declinación argentina de los últimos años, debemos regresar al colapso financiero de 2001, que ha distorsionado hasta el día de hoy la política del país. Hace diez años, Argentina experimentó la más grande cesación de pagos de deuda soberana registrada en la historia del mundo (81.000 millones de dólares). El modo en el que, a partir de entonces, el gobierno ha tratado a sus antiguos acreedores ha sido torpe e inequitativo. Desafortunadamente, ese comportamiento refleja una actitud de mucho mayor alcance: la irresponsable adopción de una política económica al estilo de Chávez.

En 2005, el entonces presidente argentino Néstor Kirchner (el difunto esposo de Cristina) ofreció a los antiguos titulares de bonos de su país 27 centavos por cada dólar de deuda incumplida. El gobierno se negó, además, a reconocer toda deuda contraída con titulares de bonos que decidieron no aceptar la oferta de Kirchner. Dos veces en 2010 el gobierno reinició canjes de deuda, pero los términos propuesto entonces no eran mejores que los que había ofrecido cinco años antes. Argentina tiene todavía una deuda de aproximadamente 1.600 millones de dólares con acreedores privados de todo el mundo, incluidos 3.500 millones que debe a acreedores de los Estados Unidos. Debe además una suma adicional de 9.000 millones a los países miembros del Club de París. Una década después de la cesación de pagos, Buenos Aires sigue resistiéndose a negociar de manera equitativa con los titulares de sus bonos.

No debe sorprender que el gobierno de Cristina Kirchner esté bajo una fuerte presión legal dentro y fuera de los Estados Unidos. Enfrenta ahora más de 100 sentencias en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, junto con sentencias arbitrales en el Centro Internacional para la Resolución de Disputas sobre Inversiones (ICSID) del Banco Mundial. Argentina es responsable del notable monto del 84 por ciento de todos los casos que el ICSID tiene pendientes con países del grupo G20.

Cuando los inversores globales miran hoy a Buenos Aires, lo que ven es un gobierno que de manera insistente se ha negado a aceptar un arreglo justo de cuentas con los antiguos titulares de sus bonos. Un gobierno que nacionalizó los ferrocarriles, las telecomunicaciones, las líneas aéreas y los fondos privados de jubilación. Un gobierno que hace poco usó un decreto presidencial para ampliar considerablemente su influencia en empresas privadas. Un gobierno que precipitó una inflación galopante y luego adulteró las estadísticas oficiales para ocultar el daño (Como informó el New York Times en febrero de este año, hay ahora “evidencia sustancial” de que “durante los últimos cuatro años, las tasas de inflación y pobreza anunciadas por la agencia nacional de estadística del gobierno son mucho menores que las reales”). Un gobierno que ha creado nuevos impuestos perjudiciales para la economía. Un gobierno que ha estimulado la fuga de capitales. Un gobierno que ha atacado a los periodistas de oposición y ha mostrado un completo desdén por la libertad de prensa. Un gobierno acosado por la corrupción. Un gobierno que ha mostrado una creciente hostilidad hacia los Estados Unidos (El Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina acusó a Washington de financiar la operación de escuelas de tortura).

Click here to view the 1 legacy comment

Comments are closed.