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As Obama Ignores Latin America, Foes Rush In

The parlous state of U.S. influence is showcased by the fate of a Colombian drug lord. (Spanish translation of article included.)

by
Jaime Daremblum

Bio

May 26, 2011 - 12:00 am
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El traficante de drogas Walid Makled, ahora encarcelado, es un símbolo de la narco-corrupción que ha infectado a Venezuela bajo el gobierno de Hugo Chávez. Makled es también un símbolo de la decreciente influencia de los Estados Unidos en América Latina.

Makled, que fue arrestado en Colombia en agosto de 2010, pasó supuestamente años enviando cargas gigantes de cocaína a los Estados Unidos. En un momento, los cargamentos destinados al país del norte ascendían a diez toneladas por mes. Según el Wall Street Journal, desde que lo encarcelaron, Makled ha revelado que “tenía en su lista de empleados a sueldo un total de 40 generales y altos funcionarios venezolanos encargados de proveerle, entre otras cosas, seguridad y distribución”. Esta revelación, obviamente explosiva, no es del todo sorprendente, si se tiene en cuenta lo que los funcionarios estadounidenses ya sabían sobre el régimen de Chávez y su papel en el tráfico de drogas.

Hace unos años, el militar Henry Rangel Silva, que sirve ahora como “general en jefe” de Venezuela, fue formalmente acusado por el Departamento del Tesoro norteamericano de traficar con la prominente organización narcoterrorista FARC de Colombia. En 2009, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO)informó que el volumen de cocaína puesto en circulación a través de Venezuela había aumentado significativamente. De hecho, ese país rico en petróleo es ahora uno de los centros más importantes del tráfico global de drogas: las Naciones Unidas informan que, entre los años 2006 y 2008, Venezuela fue el punto de partida de más de la mitad de todos los cargamentos marítimos de drogas enviados a Europa desde Sudamérica.

La íntima relación entre Chávez y las FARC permite entender la creciente importancia de Venezuela en el  tráfico internacional de cocaína. En marzo de 2008, las fuerzas armadas de Colombia lanzaron una operación que concluyó con la muerte del cabecilla de las FARC Raúl Reyes en Ecuador, al otro lado de la frontera entre los dos países. Posteriormente, las fuerzas armadas descubrieron documentos que revelaban las extensas relaciones que existen entre Venezuela y las FARC. Después que se hicieron públicos estos documentos, Chávez respondió tildando a Colombia de “estado terrorista,” enviando personal militar a la frontera entre Venezuela y Colombia, y batiendo el tambor de la guerra. En julio de 2009, tropas del ejército colombiano hicieron una incursión en uno de los campos de entrenamiento de las FARC, donde encontraron plataformas de lanzamiento de cohetes antitanques fabricadas en Suecia que habían sido originalmente vendidas a Venezuela. En marzo de 2010, el juez Eloy Velasco, de la Corte Nacional de España, acusó al gobierno de Venezuela de conspirar con  miembros de las FARC y del grupo terrorista español ETA para asesinar al entonces presidente de Colombia Álvaro Uribe.

Durante la campaña presidencial de 2010 en Colombia, Chávez describió al candidato conservador Juan Manuel Santos como “una amenaza para la región” y como “un lobo enviado a bombardear e invadir Ecuador”. El populista radical venezolano advirtió, además, que Santos “podría causar una guerra en esta parte del mundo bajo instrucciones de los yanquis”. Pero, al fin, la retórica incendiaria de Chávez fue un rotundo fracaso: Santos venció fácilmente con el 69 por ciento de los votos en la segunda rueda.

El actual presidente de Colombia, es un antiguo ministro de defensa y un líder marcadamente pro-norteamericano que ha hecho presión para que el Congreso de Estados Unidos ratifique un acuerdo bilateral de libre comercio y que apoya una mayor presencia militar estadounidense en su país. Por eso, resulta mucho más interesante que Santos haya elegido dar la extradición de Walid Makled a Venezuela en lugar de a los Estados Unidos. ¿Cómo se puede explicar esa decisión?

Para empezar, según Santos, el presidente Obama le aseguró que el destino de la extradición no preocupaba particularmente a los Estados Unidos. (El funcionario del Consejo de Seguridad Nacional Dan Restrepo insiste en que Obama expresó un claro interés en esa cuestión.) Si dejamos de lado lo que se dijeron exactamente los dos presidentes, Santos tiene consciencia de que Obama ha tratado a América Latina como algo que no merece particular atención. “Mientras el resto del mundo, mientras Europa  y Asia están fortaleciendo sus lazos con nuestra región, los Estados Unidos se mantienen pasivos y distantes”, dijo Santos en un discurso pronunciado el mes pasado en la Universidad de Brown.

La pasividad de Washington ha creado un vacío de liderazgo que están llenando países como Irán, Rusia y China, para contento de Hugo Chávez, que ha establecido una alianza estratégica con Teherán, ha comprado en Moscú cantidades masivas de armas avanzadas y ha recibido generosa asistencia financiera de Beijing. A falta de liderazgo por parte de los Estados Unidos, los gobiernos de la región buscarán naturalmente algún tipo de acuerdo con Venezuela, que está empeñada en sacar músculo e intimidar a sus vecinos.

En el caso del destino de extradición de Makled, Chávez posiblemente tentó a Bogotá con concesiones económicas y promesas de desmantelar todo campo de las FARC que descubriera en Venezuela. Pero si Obama hubiera dirigido mejor la relación entre su país y Colombia, es probable que Santos hubiera enviado a Makled a los Estados Unidos. Su decisión de apaciguar a Chávez no puede separarse de la percepción del desinterés del gobierno estadounidense.

Con el cabecilla de las drogas encerrado ahora en una cárcel de Venezuela, no sabemos qué información de inteligencia vital pueden haber perdido las autoridades norteamericanas. Pero lo que sabemos es que Colombia ha enviado un poderoso mensaje sobre la negligencia de Obama con respecto a América Latina.

Jaime Daremblum fue embajador de Costa Rica en los Estados Unidos desde 1998 hasta 2004 y es ahora director del Centro de Estudios de América Latina en el Instituto Hudson.

Traducido del original en inglés por Inés Azar.

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Jaime Daremblum, who served as Costa Rica’s ambassador to the United States from 1998 to 2004, is director of the Center for Latin American Studies at the Hudson Institute.
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