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¿De Teherán Con Amor?

Cada vez más desesperado, el régimen de Irán trata de encontrar un soporte de vida en América Latina.

by
Jaime Daremblum

Bio

January 12, 2012 - 6:45 am
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La noticia del complot para asesinar al diplomático saudita, que apareció por primera vez en octubre, fue un duro toque de atención sobre el peligro que comporta la creciente presencia de Irán en el Hemisferio. Los iraníes tienen una historia de terribles masacres terroristas perpetradas en América Latina —muy particularmente los atentados de 1992 y 1994 en Buenos Aires— y, según el ex Jefe militar del estado mayor del Perú, general Francisco Contreras, las organizaciones iraníes están asistiendo a otros grupos terroristas en América del Sur. Con la expansión de su presencia terrorista en el Hemisferio Occidental, Irán está sentando las bases para futuros ataques contra intereses estadounidenses e israelíes. Dada la sangrienta historia del régimen, sería estúpido desestimar esta amenaza calificándola de “exagerada”.

De acuerdo con la red de televisión Press TV, basada en Teherán y controlada por el estado iraní, “Promover la máxima cooperación con los países de América Latina es una de las primeras prioridades de política exterior de la República Islámica”. Además de sus incursiones en Venezuela y en otros países miembros de ALBA, Irán ha fortalecido sus relaciones comerciales con Argentina y Brasil. De hecho, el gobierno argentino está aparentemente tan desesperado por establecer una mayor cooperación económica con Irán que hizo en secreto la oferta de suspender las investigaciones sobre los atentados de Buenos Aires a cambio de que se hagan más estrechas las relaciones bilaterales de comercio entre los dos países.

Con respecto al Brasil, la historia es más complicada. Durante el mando de Lula da Silva, que fue presidente de Brasil desde enero de 2003 hasta enero de 2011, el gigante sudamericano se hizo amigo de Irán y (junto con Turquía) asistió en la negociación de un controvertido acuerdo sobre combustible nuclear que socavó los esfuerzos diplomáticos estadounidenses en las Naciones Unidas. En agosto de 2011, María Edileuza Fontenele, viceministra brasileña de relaciones exteriores, describió a Irán como uno de “los aliados más importantes” de su país. Recientemente, sin embargo, la presidenta Dilma Rousseff, sucesora de Lula, ha adoptado una actitud menos cálida y más cautelosa con respecto a los iraníes. Es revelador el hecho de que el itinerario de Ahmadinejad en América Latina no incluya una parada en Brasilia.

De la misma manera que su aliada Siria, Irán se está convirtiendo cada día más en un paria global. Fuera de Venezuela, no tiene en realidad ningún verdadero aliado. La República Islámica considera claramente a América Latina como una región que puede proporcionarle un soporte económico vital en medio de las sanciones globales y que puede también realzar la percepción de su legitimidad diplomática. Ahora, una cosa es que los regímenes radicales y anti-norteamericanos de Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua quieran dar ayuda al principal estado patrocinador de terrorismo en todo el mundo. Pero a ellos no debe unirse ninguna democracia latinoamericana que sea digna de respeto.

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Jaime Daremblum, who served as Costa Rica’s ambassador to the United States from 1998 to 2004, is director of the Center for Latin American Studies at the Hudson Institute.

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